Para mi psicólogo III

| 01 enero 2011 | |
No sé cuando fue que empezó lo que a continuación platicaré, mejor dicho, redactaré, pero ya desde hace algún tiempo me afecta.

Cada que salimos de viaje por la noche, en específico, de noche sea cual sea la duración del mismo, no puedo pegar pestaña. Puedo estar desvelado, aburrido, cansado, etc., pero no dormiré. Miedo al viaje no es, pues no siento ni siquiera incomodidad –a parte de la provocada por los asientos- o inquietud que puedan ser consideradas como sinónimo de algún temor.

Viajes cortos o largos no hacen diferencia alguna, la situación –casi- siempre será la misma. El viaje más largo que he tenido fue de trece horas continuas y si bien me fue, dormí entre diez o quince minutos y para colmo fueron los instantes previos a llegar al aeropuerto destino. Por lo regular me pasa así, ‘duermo’ a pocos minutos de llegar a mi destino.
Un caso excepcional fue el pasado Septiembre, el día que mi hermana y yo fuimos al concierto de Bon Jovi en el Distrito Federal. De regreso a Aguascalientes dormí prácticamente las seis horas. Considero que se debió a que:

  1. Dormi tarde el día anterior y pocas horas
  2. Me desperté -muy- temprano
  3. Las casi ocho horas de estar sentado
  4. Caminar y esperar horas en el lugar del evento
  5. El concierto
  6. Y el regresear a casa en menos de 24 horas

Si al menos de noche se pudiera disfrutar del paisaje no me quejaba, pero, ni el cielo estrellado se puede ver con claridad.

Cheers!

Más traumas: 1 y 2.

1 Opiniones:

Mish Says:
sáb. ene. 01, 10:07:00 p.m.

Y ahora en el último viaje te dormiste un ratito...:)

Yo preferiría no poder dormir a el hecho de marearme y lo que sigue...:S

Me gusta esta sección...si la hiciera todo mi blog estaría lleno de esta sección..jajaja

Saluditos!