Ruido Gris

| 28 septiembre 2009 | |
En la madrugada, desde mi cuarto, cuando nada parece estar haciendo ruido, puedo oír un murmullo. Empieza entre mis ojos y se extiende hasta mi nuca. Es como un susurro y me concentro tratando de descifrar las palabras que suenan en mi cabeza, sabiendo de antemano que no tienen ningún sentido. No dicen nada. El zumbido es parecido a esa vibración que uno siente, pero que no puede decir de dónde viene, cuando está en un mall justo en el momento en el que todas las tiendas empiezan a prender sus luces y ponerse presentables. Cuando llega la gente, esa vibración sigue ahí, pero ya no es perceptible. Mi cabeza es como un mall vacío. El sonido de un espacio no ocupado. La vibración que producen las expectativas. El susurro de un deseo que no se puede nombrar.

Puedo asegurar que estoy acostumbrado al zumbido. También estoy acostumbrado a que mi corazón esté latiendo, a que mi cerebro encadene ideas que no llevan a ningún lado y a que mis pulmones tomen aire para después sacarlo. El cuerpo es una máquina insensata.

A veces el ruido me arrulla en las noches. A veces no me deja dormir y me mantiene despierto, observando sobre el techo un indicador amarillo que me indica que estoy en stand by.

Transmití por primera vez cuando tenía 18 años. Estaba desesperado por conseguir una noticia, la que fuera. Así que me dedicaba a caminar por las calles, siguiendo a personas cuyos rostros parecieran material de televisión. Me sentía como un vagabundo con una misión. Me había sobrado algo de dinero después de la operación y me podía dar el lujo de comer donde quisiera, así que subí a uno de esos restaurantes que están en el último piso de un edificio lo suficientemente alto como para provocar vértigo. Después de tomarme un trago caminé hacia el baño tratando de encontrar una salida a la azotea. Quería unas tomas de la ciudad para mi archivo privado. Abrí varias puertas sin encontrar nada. Al igual que mi vida, pensé con un cinismo que a veces extraño. Las azoteas de todos los edificios son iguales. Un espacio llenado por formas geométricas, de colores grises. Debería de haber alguien que se dedicara a pintar murales horizontales en los techos de las azoteas con mensajes para los aviones que pasan cada cinco minutos sobre esta ciudad. Aunque no sé qué mensajes podrían tener. ¿Qué le dices a personas que están a punto de llegar a algún lugar que no sea bienvenido? Hace mucho tiempo que nadie se siente bienvenido en esta ciudad.

Había alguien saltando una cerca de aluminio en el otro extremo de la azotea. Quizás era mi día de suerte y se iba a suicidar. Apreté en mi muslo el botón de urgente, esperando no equivocarme. Poco tiempo después, un indicador verde iluminó mi retina, diciéndome que estaba en los monitores de algún canal, pero no al aire. El tipo estaba parado en una cornisa y veía hacia abajo. Era moreno y chaparro; me estaba dando la espalda, así que no podía ver su rostro. Salté la cerca y miré hacia abajo, estableciendo la escena para los televidentes; después podrían editarla. El moreno me volteó a ver, se puso nervioso y saltó. En ese momento, una luz roja se prendió en mi cabeza y escuché una voz manchada de estática en mi oído.

Está al aire, amigo.

Esa noche me enteré de que el moreno se llamaba Veremundo, era un profesor de gimnasia de 54 años. La nota de suicidio que encontraron en su cuerpo decía que estaba harto de no servir para nada, de sentirse insignificante del desayuno a la cena y que lo peor de su suicidio era saber que no afectaría a nadie.

Los suicidas siempre dicen lo mismo.

CUANDO NO SE TIENE LA POSIBILIDAD DE PODER PREPARAR UNA CÁMARA EXTERNA PARA SITUAR LA ACCIÓN, EL REPORTERO DEBE CONSEGUIR TOMAS DE ESTABLECIMIENTO - LONG SHOTS - PARA ASEGURAR QUE EL ESPACIO EN EL QUE SE DESARROLLA LA ACCIÓN SEA LÓGICO PARA LOS ESPECTADORES . LOS REPORTEROS DEBEN PREPARAR TOMAS FIJAS PRIMERO, Y DESPUÉS CUANDO HAYA ACCIÓN, PODRÁN USAR TOMAS CON MOVIMIENTO.

Los suicidios no están muy bien pagados. Hay tantos al día y la gente es tan poco imaginativa que si pasas un día viendo televisión, puedes ver por lo menos 10 suicidios, y ninguno es muy espectacular. Al parecer, lo último en lo que piensan los suicidas es en la originalidad.

Sólo una vez traté de persuadir a un suicida. Era una señora de unos 40 años, flaca y ojerosa. Le dije que lo único para lo que iba a servir su suicidio era para darme de comer unos dos días; que no tenía ningún caso ser otro más; que entendía perfectamente que la vida era una mierda, pero que no tenía caso suicidarse para entretener a miles de cabrones que no hacen otra cosa que cambiar los canales de televisión en busca de algo que aumente, aunque sea un poco, el nivel de adrenalina en su cuerpo.

Saltó de todos modos.

Yo regresé a mi casa y esa noche observé varias veces la grabación personal que había hecho. Cada acción sucedió miles de veces en mi monitor. Terminé pasándola en cámara lenta, tratando de buscar algún momento en el que su expresión cambiara, el momento en el que alguna de mis palabras pudo haber tenido un efecto que no supe aprovechar.

Me acosté con los ojos irritados, un mal sabor de boca, y pensando que lo que le dije a

la señora bien me lo podría estar diciendo a mí mismo.

Estoy harto y salgo de mi casa a comprar algo que comer, me subo en mi bicicleta (que ocupo para trasladarme cerca de mi casa) y justo antes de llegar a una pizzería escucho varias patrullas a unas cuadras. Aprieto el control en mi muslo y la señal verde se prende en mi ojo. Pedaleo rápidamente siguiendo el sonido de las sirenas. Doblo una esquina y veo a cinco patrullas estacionadas en la entrada de un edificio. Dejo mi bicicleta recargada en una patrulla, esperando que nadie se la vaya a robar, y me acerco corriendo a donde un policía está impidiendo la entrada a los curiosos. Le muestro mi credencial de prensa y a regañadientes me deja pasar. Me dice que suba al tercer piso. Cuando llego, unos paramédicos están examinando un cuerpo que se convulsiona en la puerta del departamento. Me detengo para establecer las tomas. Un full shot de los paramédicos, un long shot del pasillo, y trato de caminar lentamente y fijar mi vista para que el movimiento no sea muy brusco. Me detengo en la puerta y paneo lentamente mi cabeza para poder establecer el lugar en miles de monitores en el mundo. Mi indicador lleva varios segundos en rojo. Me acerco a un oficial de policía que está tapando un cuerpo junto a un monitor de TV. En el monitor están transmitiendo mi toma. Siento el escalofrío que siempre acompaña a un enganche, me empiezo a marear y una punzada atraviesa mi cráneo de lado a lado. Pierdo todo sentido del espacio hasta que volteo y me encuentro a un policía tratando de ser la estrella del día. El policía nota el destello rojo en mi ojo derecho y se dirige a él. Recibimos noticias de parte de los vecinos de este departamento de que habían escuchado a un bebé llorar. Y sabían que aquí sólo vivían tres hombres solteros. Usted sabe cómo es la gente, pensaron que eran unos pervertidos homosexuales que habían adoptado un bebé para poder sentirse un poco más normales.

Interrumpo la risa del policía que está posando para mi ojo derecho y le pregunto cuándo les avisaron.

Hace 20 minutos. Hicimos una correlación de bebés secuestrados. Cuando llegamos aquí, ya habían matado a los vecinos. Al parecer, estaban monitoreando todas las llamadas telefónicas, y empezaron a dispararnos...

El oficial seguía hablando y yo estaba concentrado cuidando la toma, cuando me pareció ver un movimiento atrás de él. Al parecer, la puerta de un clóset se estaba abriendo. Lo siguiente que registro, y supongo que va a ser bastante espectacular, puesto que mi toma era un close up de su rostro, es un destello y su rostro estallando en pedazos de sangre y carne.

Me aviento contra su cuerpo, lo cargo, y dejo que mi impulso nos lleve contra el que sea que hizo esto. Antes de llegar al clóset suelto el cuerpo y me hago un paso para atrás, aclarando la toma. El cuerpo sin cabeza del policía golpea a otro cuerpo y lo derriba. Me acerco rápidamente y piso la mano en la que tiene una pistola. Puedo escuchar los huesos al romperse.

Es una lástima no tener la capacidad de audio para grabar esos sonidos. ojalá se les haya ocurrido insertarlo en la sala de transmisión. La toma es una picada al rostro de un tipo empapado con la sangre del policía. No puedo distinguir sus facciones. Llegan más policías. Camino unos pasos hacia atrás.

Al parecer, comento al aire, todavía quedaba un individuo escondido en el clóset y este descuido de la policía ha provocado que otro oficial pierda la vida. Siempre es bueno criticar a las instituciones. Aumenta los ratings. En ese momento escucho un escándalo en la puerta y volteo rápidamente para encontrarme con una joven llorando, acompañada de un agente de una compañía privada de seguridad, que entra a uno de los cuartos de los que todavía no consigo tomas. Cuando trato de entrar, un policía me detiene, y con la mirada me dice que no puedo entrar. Sé que se muere de ganas de insultarme, pero sabe que estoy al aire y que puede dañar la imagen de la policía de esta ciudad, así que sólo me dice que no puedo entrar. Alcanzo a tomar a la señora levantando un bulto y acercarlo a su pecho mientras repite sin cesar mi amor, mi hijo.

¿Qué es eso, oficial? ¿Es un bebé? Éste es un momento privado, reportero, usted no tiene derecho a estar tomando esto.

Tengo el derecho de la información. Miento por reflejo, pero no logro hacer que se quite. Pruebo suerte con la muchacha que entró llorando, ¿puedo ayudarla en algo, señorita?

En ese momento me doy cuenta de que el bulto que levantó está lleno de sangre. Varios oficiales y dos paramédicos tratan de quitarle el bebé, pues supongo que eso es, pero ella no quiere soltarlo. Se arregla el pelo y se acerca a mí. Apúrate, pienso, tus 15 minutos ya están corriendo. ¿Ustedes de la televisión, verdad? Mi primer reflejo es asentir con la cabeza, pero me acuerdo que es un movimiento desagradable para los televidentes, que yo no debo tener más que personalidad verbal, y le contesto afirmativamente.

Alguien robó a mi bebé y ahora lo encuentro, y parece que la policía lo ha dañado, tiene un disparo en su pierna. La señora llora cada vez más fuerte mientras un paramédico le dice que sólo está logrando lastimar más al bebé. Me confundo pues alguien empieza a gritar en el receptor de mi oído. Quieren que le pregunte a la muchacha su nombre. El paramédico le arrebata al bebé. En mi cabeza, los directores de programación siguen hablando. No lo pudimos planear mejor, esto es drama, espérate a recoger tu cheque, los ratings le pondrán varios ceros.

Lo demás es rutina. Entrevistas, datos, versiones. El destino del bebé será tarea para otro tipo de reporteros, y mantendrá conmovida a toda una ciudad durante esta tarde y quizá la mañana siguiente, cuando otro reportero grabe una noticia más fresca.

Cuando salgo del edificio, mi bicicleta ya no está esperándome. Tengo que caminar hasta mi casa. Vivo en un mundo sin oscuridad. Todo el día hay un indicador en mi retina que indica mi estatus de transmisión. Puedo bajar la intensidad del indicador, pero aun cuando duermo me hace compañía. Un foco amarillo y un zumbido, un murmullo. Con ellos duermo. Son mi familia cercana. Pero mis ojos pertenecen al mundo. Mi familia lejana abarca toda una ciudad. Aunque nadie me reconocería si se cruzara conmigo en la calle.

Hace varias semanas que no salgo. Con mi último cheque no tengo necesidad de andar buscando noticias. La privacía es un lujo para un hombre de mi condición. Varias veces al día un indicador amarillo se prende en mi ojo derecho y escucho una voz que me pregunta si tengo algo, que tienen un tiempo muerto y que hace varios días que no transmito nada. Simplemente no contesto. Cierro los ojos y me quedo callado esperando que entiendan que no estoy de humor.

¿Qué hago en mis días libres? Pues bueno, trato de no ver nada interesante. Leo revistas. Observo la ventana de mi cuarto. Cuento los cuadros del piso que hay en la sala. Y recuerdo cosas que no estén grabadas en una cinta mientras mis ojos apuntan al techo, que es de color blanco, quizás el color menos atractivo en una pantalla de televisión.

LOS ERRORES MÁS COMUNES DE UN REPORTERO OCULAR SE DEBEN A LOS REFLEJOS DE SU PROPIO CUERPO. UN REPORTERO TIENE QUE VIVIR BAJO UNA CONSTANTE DISCIPLINA QUE LE PERMITA EVITAR LOS REFLEJOS APARENTEMENTE INVOLUNTARIOS. NO HAY MAYOR MUESTRA DE INEXPERIENCIA Y DE FALTA DE CONTROL PROFESIONAL QUE UN REPORTERO QUE CIERRA LOS OJOS ANTE UNA EXPLOSIÓN, O EL REPORTERO QUE LLEVA LOS BRAZOS A LA CARA CUANDO UN RUIDO LO SOBRESALTA.

Hoy no es un buen día. Voy caminando por la calle y en todas las tiendas puedo oír la misma noticia. El síndrome de exposición continua a la electricidad, SECLE para los fanáticos de las siglas, parece estar causando estragos. El constante estímulo a las terminaciones nerviosas provocado por la electricidad y un medio ambiente constantemente cargado de electricidad, radiación de monitores y microondas, etcétera, etcétera, parecen afectar mortalmente a ciertos individuos. Me paro frente a un aparador y empiezo a grabar a un reportero que tiene a sus espaldas una pared de videos: Al parecer, el sistema nervioso central está tan acostumbrado a recibir estimulación electrónica externa que cuando ésta le hace falta, empieza a reproducirla, mandando constantes señales eléctricas a través del cuerpo sin ningún sentido y sin ninguna función, acelerando el ritmo cardiaco e hiperventilando los pulmones. Los ojos empiezan a parpadear y a veces la lengua empieza a moverse dentro de la boca. Incluso hay testigos que dicen que las víctimas de este síndrome pueden hablar en lenguas , o que este síndrome es lo que ha causado este tipo de experiencias en varios sujetos.

Aquí insertan tomas de varios individuos hablando en lenguas.

El reportero, con mirada seria y tratando de captar la atención, sigue caminando mientras en la pared de video aparecen imágenes de personas que sufren este tipo de síntomas. Las pantallas se llenan de imágenes de señores serios con cara de preocupación. Entrevistas a expertos, seguramente.

Todavía nadie sabe a ciencia cierta la naturaleza exacta del síndrome. La comunidad mundial científica está en crisis. Hay quienes dicen que esto es tan sólo un rumor iniciado por los medios, que es simplemente otra enfermedad convertida en un evento por los medíos. Hay quienes dicen que el síndrome no es tan grave como parece. Pero también están aquellos que opinan que la civilización ha creado un monstruo del que difícilmente podrá escapar.

Las imágenes en los monitores cambian. Varios long shots de casas rústicas, rodeadas de árboles. La música cambia. Instrumentos acústicos. Una flauta y una guitarra.

Pero ya hay varios centros de desintoxicación eléctrica en ambientes rurales. Casas de descanso en donde nada es eléctrico. Ésta es quizá la única posibilidad o esperanza que tienen aquellos sujetos que presentan los síntomas de este síndrome. Como siempre, lo último que muere es la esperanza en lo que quizá es la enfermedad artificial más importante de este siglo. Hay quienes dicen que lo que fue el cáncer para el siglo pasado, el SECLE será para el nuestro.

Hay algunas tomas de estos lugares. Los pacientes miran las ventanas o las paredes, como esperando algo que saben que nunca va a llegar. Como esperando que la civilización cumpla una promesa, pero conscientes de que es imposible, pues ya todo el mundo ha olvidado lo que se había prometido.

El equipo para transmisión corporal es muy caro. Me lo regaló mi padre. Bueno, él no sabe qué fue lo que me regaló. Simplemente recibí un E-mail el día de mi cumpleaños número 18 que decía que había depositado en una cuenta a mi nombre quién sabe cuánto dinero; que yo tenía que decidir qué hacer con él y que después de gastarlo, estaba solo. Que ya no lo buscara.

Todavía guardo ese E-mail en mi disco duro. Es una de las ventajas de la era digital. La memoria se hace eterna y puedes revivir esos momentos cuantas veces quieras. Quedan congelados fuera de ti, y cuándo no sabes quién eres o de dónde vienes, unos cuantos comandos en tu computadora traen tu pasado al presente. El problema es que cuando el pasado sigue físicamente vivo en el presente, ¿cuándo llega el futuro?, ¿para qué quieres que llegue?

El futuro es una repetición constante de lo que ya has vivido, quizás algunos detalles puedan cambiar, quizá los actores sean diferentes, pero es lo mismo. Y cuando no lo has vivido, seguramente ya viste algo parecido en alguna película, en algún programa de tv o escuchaste algo parecido en una canción. Yo sigo esperando que mi madre regrese un día y que me diga que todo fue una broma; que nunca murió. Yo sigo esperando que mi padre cumpla su promesa y venga a visitarme al orfanatorio. Yo sigo esperando que mi vida deje de ser esta repetición interminable de días que se suceden sin nada nuevo que esperar.

Con el dinero pagué parte de mi operación. Legalmente la mitad de la operación la paga la compañía que tiene los derechos de mis transmisiones. Los doctores trataron de convencerme de que no me lo pusiera. Pero yo ya tenía más de 16 años, así que les dije que se dedicaran a hacer su trabajo. Necesitaba ganar dinero y sabía perfectamente que la suerte y la necesidad son extraños compañeros de cama. Tres días después, las terminaciones nerviosas de mis ojos y mis cuerdas vocales estaban conectadas a un transmisor que podía enviar la señal a los canales de video.

Ésa fue la última vez que tuve noticias de mi padre.

EL DETALLE MÁS IMPORTANTE QUE TIENE QUE CUIDAR UN REPORTERO OCULAR ES EVADIR LOS MONITORES CUANDO ESTÁ TRASMITIENDO EN VIVIO. SI UN REPORTERO ENFOCA UN MONITOR QUE ESTÁ REPRODUCIENDO LO QUE ÉL ESTÁ TRASMITIENDO, SU SENTIDO DEL EQUILIBRIO SE VERÁ GRAVEMENTE AFECTADO Y EMPEZARÁ A SENTIR UN AGUDO DOLOR DE CABEZA. LA EXPOSICIÓN A ESTE TIPO DE SITUACIONES SE REGULA FACILMENTE EVITANDO HACER TOMAS DE MONITORES CUANDO SE ESTÁ TRASMITIENDO EN VIVO. ES IMPORTANTE ACLARAR QUE LAS TRANSMISIONES REFLEJO ENGANCHAN AL REPORTERO Y QUE HAY UNA ALTERACIÓN DE LOS ESTÍMULOS QUE VAN DEL CEREBRO HACIA LOS DISTINTOS MÚSCULOS DEL CUERPO, POR LO QUE A VECES ES CASI IMPOSIBLE DEJAR DE HACER CONTACTO VISUAL CON EL MONITOR. LA ÚNICA MANERA DE EVITAR ESTOS ENGANCHES ES MEDIANTE MOVIMIENTOS BRUSCOS DEL CUERPO O DEL CUELLO EN CUANTO SE HACE CONTACTO VISUAL CON LAS IMÁGENES QUE SE ESTAN TRASMITIENDO. INVESTIGACIONES RECIENTES INFORMAN QUE EXPOSICIONES DE LARGA DURACIÓN ANTE ESTOS LOOPS VIRTUALES PROVOCAN SÍNTOMAS PARECIDOS AL DEL S ECLE. ESTA INFORMACIÓN TIENE COMO FUENTE EXPERIMENTOS RECIENTES Y LOS REGISTROS DEL CASO TOYNBEE.

El caso Toynbee es una leyenda que todos los que están en mi profesión no pueden olvidar. Unos extremistas antimedia secuestraron a un reportero y vendaron sus ojos para que no pudiera transmitir nada. Cada dos horas transmitían sus opiniones ante una nación que miraba entretenida. Que los medios son la causa del deterioro moral de nuestra sociedad, que los medios están provocando la extinción de la individualidad, que miles de trastornos mentales se deben a que los seres humanos sólo pueden conocer la realidad a través de los medios, que la información está manipulada. Todo el paquete ideológico, tan completo como en uno de los panfletos que reparten en las calles. Es irónico pensar que quizás estos extremistas sean los únicos que sobrevivan si una epidemia como el SECLE acaba con la humanidad. Al fin y al cabo, siempre tratan de evitar la electricidad. No sé qué es lo que prefiero. Si seguir esperando que esta realidad mejore milagrosamente o que unos extremistas estúpidos controlen el mundo e impongan las leyes de su realidad. Lo único que se puede aprender de la historia de la humanidad es que no hay nada más peligroso que una utopía.

Bueno, como muestra y metáfora de sus críticas, amarraron al reportero, que trabajaba bajo el nombre de Toynbee, frente a un monitor. Inmovilizaron su cabeza y conectaron su retina al monitor. He visto miles de veces esas imágenes. Lo único que ven los ojos del reportero es un monitor dentro de un monitor dentro de un monitor hasta que el infinito parece ser una cámara de video que toma un monitor donde está reproduciendo lo que está grabando y no hay principio, no hay fin ni hay nada hasta que recuerdas que es un ser humano el que está viendo eso, que es lo único que puede ver y que eso le está produciendo un dolor de cabeza insoportable, como si alguien estuviera atravesando su cráneo con cables y alambres. Estas imágenes no eran suficientes. Para los que conocen lo que se siente engancharse, las imágenes eran dolorosas. Pero para aquellos que nunca habían sentido ese tipo de feedback las imágenes eran francamente aburridas. Los extremistas, conscientes de que estaban montando un espectáculo y que antes de poder transmitir ideas tenían que entretener al mundo, montaron una videocámara grabando el rostro de Toynbee y mandaban la señal a la misma transmisora a la que estaba conectado el reportero. En el canal sabían que no podían hacer nada para ayudar a Toynbee, puesto que estaba conectado directamente al monitor, y empezaron a transmitir ambas cosas: los monitores reproduciéndose hacia el infinito y el rostro de Toynbee. Los ejecutivos de la empresa dicen que habrían interrumpido la transmisión si hubieran tenido dudas sobre el origen del enganche, pero todos saben que eso no es cierto. Ratings son ratíngs.

Observar la cara del reportero es un espectáculo. Primero, algunos músculos de la cara empiezan a moverse, como si tuviera un tic. Al principio trataba de mover los ojos, de mirar hacia los lados, y junto al monitor estaba el tripié con la cámara grabando su rostro. Y en una mitad del monitor podías ver cómo el loop se rompía, y sólo veías un pedazo de televisión que reproducía una videocámara del lado derecho y la videocámara real en el otro extremo de la pantalla, como si la realidad no tuviera profundidad, sino lateralidad. Como si la realidad se repitiera infinitamente hacia la derecha y la izquierda. Pero el enganche podía más que su voluntad y poco a poco el reportero dejó de tratar de mirar a los lados. A veces el monitor mostraba cómo lo intentaba. Un paneo muy lento hacia la derecha o a la izquierda que retrocedía lentamente, como si ya no hubiera fuerzas en el músculo del ojo. Toynbee empezó a sudar. Poco a poco su rostro se empezaba a convulsionar más violentamente, llenándose de gotas cada vez más grandes, que luchaban contra la gravedad hasta que, al igual que los ojos del reportero, se vencían y caían rápidamente por el rostro que se convulsionaba. Cada gota seguía un recorrido diferente. Su rostro, iluminado por el monitor. parecía estar lleno de miles de monitores, pues la piel húmeda también reflejaba, distorsionado, el monitor que veía. Los espasmos musculares iban creciendo, y así como el sudor deformaba el monitor, las convulsiones alejaban cada vez más el rostro del reportero de lo que conocemos como humano. Ya no había momentos en los que pudieras ver normalidad en su rostro. Todo era movimiento y agua, y unos ojos que miraban febrilmente, desesperados. Incluso a ratos, cuando recuerdo las imágenes, parecen estar concentrados, como si estuvieran descubriendo un secreto que no solamente hace que tu mente se pierda, sino que provoca que tu cuerpo reaccione violentamente porque no es algo que los seres humanos debieran ver.

Unos minutos después, los ojos parecían no enfocar nada, pero seguían recibiendo la luz y transmitiéndola. Sus ojos estaban vacíos, como los monitores. Siempre me ha gustado pensar que en ese momento lo único que podía ver el reportero era una imagen kitsch de su pasado. No sé, la fiesta de cumpleaños que su mamá le preparó, o algún día que actuó en una obra de teatro, o su primer beso o cualquier estupidez de esas que suelen hacernos felices. Ya no había voluntad en sus ojos, pero sus párpados estaban sujetados, así que su cuerpo y los fantasmas que ocupaban su cuerpo seguían funcionando. Varios músculos de su cara se atrofiaron y dejaron de funcionar, lo que alejaba más de lo natural el movimiento de su rostro. La toma continuaba así hasta que su cara dejó de tener expresión, sólo había punzadas y movimiento, expresiones que no correspondían al registro de las emociones humanas, posibilidades del rostro que dejaban de significar en el momento en el que desaparecían.

Hasta que su corazón estalló.

A veces, cuando estoy aburrido y voy en un camión de regreso a mi departamento, empiezo a grabar todo lo que veo. Pero entonces dejo de ver y permito a las máquinas hacer su trabajo. Entro en una especie de trance en el que mis ojos, aunque están abiertos, no observan nada, y sin embargo, cuando llego a mi casa, tengo un registro de todo lo que vieron. Como si no fuera yo el que vio todo eso.

Cuando veo lo que grabé, no me reconozco. Vuelvo a vivir todo lo que vi sin que me acuerde de nada. En esos momentos son mis sentidos los que están en stand by.

Hay verdades que se hacen evidentes al observar la realidad así.

Los pobres son los únicos feos. Los pobres y los adolescentes. Todo el mundo que tiene un poco de dinero ya cambió su rostro, ya tiene un rostro más agradable. Ya puso su cara, su identidad, a la moda. No se permite realizar este tipo de operaciones en los adolescentes porque su estructura ósea todavía está cambiando. Así que uno puede saber la posición económica o la edad observando la calidad del trabajo quirúrgico en los rostros. Vivimos en una época en la que todo el mundo, todos aquellos que se sienten bien de estar en este mundo, son perfectos. Cuerpo perfecto, rostro perfecto y miradas que te hablan de éxito, de optimismo, como si su mente también fuera perfecta y sólo pudiera pensar los pensamientos correctos. Hoy en día, la fealdad es un problema que la humanidad parece haber dejado atrás. Hoy en día, como siempre, los problemas de la humanidad se solucionan con un buen crédito.

A veces me gusta pensar en la escena de mi suicidio. Una de mis opciones es conectar las terminales eléctricas de la cámara que tengo en mis ojos a un generador de electricidad para ir aumentando el voltaje poco a poco. Hasta que mi cerebro o mis ojos o la cámara estallen. Me emociona pensar en las imágenes que conseguiría.

0 también podría preparar algo más crudo. Tomar un cuchillo y sacar mi ojo. Sacarlo de raíz. A veces pienso que preferiría no observar nada. Que prefiero un mundo en negros. Deshacerme de mis ojos. Aunque me demanden, aunque me tenga que pudrir el resto de mi vida en una cárcel.

Y mientras me decido, me siento solo en mi casa, esperando.

Esperando que se cumpla una promesa...

Hoy amanecí con ganas de salir a la calle para encontrar algo interesante. Llevo varias horas caminando sin rumbo fijo., Es un día agradable. Empiezo a escuchar gritos al final de la calle y salgo corriendo hacia allá. Es una farmacia. Aprieto el botón y mi indicador pasa de amarillo a verde. Me detengo a varios metros de la entrada e informo. Gritos en una farmacia, no sé qué es lo que está pasando, voy a averiguar. Doy el tiempo necesario para que se establezca la escena y empiezo a acercarme lentamente. Mucha gente está saliendo de la farmacia, corriendo. La historia de mi vida. Donde nadie quiere estar, ahí voy yo. Es difícil entrar. Trato de tomar varios rostros de las personas que se atropellan para salir. Caras de desesperación. Caras de miedo. La luz roja se enciende. Estoy en una farmacia, la gente está tratando desesperadamente de salir del local. No se han escuchado disparos. Tengo que empujar a varios individuos hasta que logro pasar la puerta y me acerco al lugar del cual todos se alejan. Parece que hay un sujeto tirado en el piso. Alrededor de él hay varias personas que utilizan uniforme. Probablemente los empleados de la tienda. Me detengo un momento para establecer la toma. Detengo a un empleado que parece querer ir hacia afuera, lo miro a los ojos. Está tan asustado que no se da cuenta de que estoy transmitiendo. ¿Qué es lo que sucede? El tipo estaba ahí parado, tomando algo de los estantes, de repente se cae y se empieza a convulsionar. Está infectado... El tipo me empuja y mueve mi toma. Carajo. Me acerco al cuerpo, cada vez hay un círculo más grande a su alrededor. Paso a estas personas y tomo al sujeto de cuerpo entero, tirado en el piso, convulsionándose. Está tragándose la lengua. Me acerco y me hinco junto a él. Me mira desesperadamente cuando su cabeza no da tirones involuntarios. Toynbee. Tiene las mismas facciones. Este sujeto estaba realizando compras en la farmacia cuando sufrió un ataque. El tipo voltea a verme, se da cuenta que hay un foco rojo prendido en mi retina y empieza a reírse. Sus carcajadas se empiezan a mezclar con sus convulsiones y llega un momento en que no se puede distinguir su risa de su dolor. Trato de sostenerlo en mis brazos, trato de tocarlo para calmarlo, pero no tiene ningún efecto. Veo en su ojo izquierdo un foco rojo. El tipo está transmitiendo. Lo suelto y su cabeza golpea el piso fuertemente. De la nada, el tipo parece ahogarse. Se estremece dos veces y se queda quieto, mirándome. Escucho en mi cabeza: Di algo, menciona algo sobre el SECLE, habla, carajo, es tu trabajo.

El reportero está inmóvil, la cámara en mis ojos registra un pequeño punto rojo que sigue vivo adentro de los suyos. Probablemente hoy aparezca mi rostro en los monitores.

Dos días después, mi noticia ya no es noticia. Parece que cada día se están reportando más ataques del síndrome. 40% de las víctimas son reporteros. Recuerdo el SIDA y la homofobia que despertó. Al parecer, nos toca a los reporteros vivir en temor. No sólo de morir, sino el temor a los demás. ¿Mediafobia?, ¿cómo nombrarán a este efecto?

El ciudadano común (y créanme, todos son comunes) todavía no logra entender que el síndrome no se transmite por contacto corporal. Todos huyen cuando ven caer a alguien deshaciéndose en convulsiones. Todavía no se pueden hacer a la idea de que el cuerpo ya no es el factor importante. Viven bajo la ilusión de que si los tocan se infectarán. Es como un virus fantasma que no se puede localizar, que está en el aire, en la calle, en donde quiera que camines, pero que en realidad no existe. Es un virus virtual. Y es una enfermedad a la que estamos expuestos por vivir en este mundo. Es la enfermedad de los medios, del entretenimiento barato; es la enfermedad de la civilización. Es nuestra penitencia por haber pecado de mal gusto.

EL REFLEJO AL ESTÍMULO DEL INDICADOR ES EL ARMA PRINCIPAL QUE DEBEN TENER TODOS LOS REPORTEROS QUE ESTEN DISPUESTOS A TRASMITIR EN VIVO. EL ESPECTADOR SÓLO PUEDE VER A TRAVES DE SUS OJOS EN EL MOMENTO EN QUE LA LUZ ROJA SE PRENDE EN LA RETINA. TODO MOVIMIENTO, TODA ACCIÓN DE PARTE DEL REPORTERO DEBE ESTAR PERFECTAMENTE PLANEADA. NO PUEDE HABER ERRORES. LAS TOMAS FRONTALES SON LAS MEJORES. SIEMPRE HAY QUE CONSEGUIR TOMAS DEL ROSTRO DEL SUJETO, PARA PODER ESTABLECER UNA IDENTIFICACIÓN ENTRE EL SUJETO Y EL ESPECTADOR A TRAVES DE LA CÁMARA CONECTADA A LAS TERMINACIONES NERVIOSAS DEL OJO. EL REPORTERO TIENE UNA FUNCIÓN DE MEDIUM, POR LLAMARLA DE ALGUNA MANERA. SÓLO ES EL PUNTO DE CONTACTO ENTRE LA ACCIÓN QUE REALIZA UN SUJETO Y LA REACCIÓN QUE TENDRÁN MILES DE ESPECTADORES EN SU CASA. EL REPORTERO DEBE ESTAR SIN ESTAR. EXISTIR SIN SER NOTADO. ESTE ES EL ARTE DE LA COMUNICACIÓN.

La cortinilla de entrada del programa en el que más transmito es así: todas las tomas están deslavadas, como si fueran grabaciones hechas en un formato familiar antiguo, como si no tuvieran la calidad necesaria para transmitirse y ésa fuera la excusa para deslavarlas en tonos grises que después se convertirán en rojos. Primero hay una toma subjetiva de una operación estomacal, y los doctores voltean a hablar hacia la cámara y todo el mundo sabe que es la cara del que está siendo operado. Después hay una toma con mucho movimiento de un tiroteo en el centro de la ciudad, hasta que uno de los que están disparando voltea a ver a la cámara y aprieta el gatillo, la toma se sacude y parece que va cayendo al suelo. Todo empieza a inundarse de un líquido rojo que va llenando el lente. El ritmo empieza a acelerarse. Una toma desde el punto de vista de un conductor que choca contra un camión escolar. Una contrapicada de un sujeto que se avienta desde un edificio (siempre he pensado que parece un clavadista). El sacrificio de una vaca en un rastro. El asesinato de un político. Un accidente industrial donde un tipo pierde un brazo. Tomas de explosiones en las que incluso el reportero sale volando. Un secuestro en un avión, donde el terrorista dispara en la cabeza de un pasajero. Y así sucesivamente. Las imágenes van pasando cada vez más rápido hasta que ya casi no se distingue lo que pasa, sólo se ve movimiento y sangre y más movimiento de formas que ya no parecen tener referente humano hasta que empiezan a adquirir un orden, y puedes empezar a ver líneas rojas, amarillas y grises que parecen bailar rápidamente y dejan la impresión retinal de un círculo en medio de la pantalla donde las líneas se concentran. Una explosión detiene el ritmo y en el círculo se forma el logotipo del programa: Rojo Digital.

Bienvenidos al entretenimiento popular del joven siglo XXI.

¿Qué voy a estar haciendo en 20 años? ¿Voy a seguir caminando por las calles para poder transmitir noticias? No es un futuro agradable. Pertenecer a la industria del entretenimiento provoca un mal olor existencias. Todavía hay quienes le llaman periodismo, pero todo el mundo sabe que las noticias no sirven para informar, sino para entretener. Mis ojos provocan que comulgue con multitudes. Miles de personas ven a través de mis ojos para poder sentir que su vida es más real, que su vida no está tan podrida y agusanado como la de las personas a las que yo veo. Yo soy el guante social con el que ellos se pueden enfrentar a la realidad. Yo soy el que se ensucia y evito que su vida huela mal. Yo soy un buitre que utiliza la desgracia ajena para sobrevivir.

Cuando uno se acerca a un espejo, uno no puede ver sus dos ojos al mismo tiempo. 0 ve el derecho o ve el izquierdo. Mientras más te acercas a tu imagen, más se distorsiona y sólo puedes observarte parcialmente. Ocurre lo mismo con un monitor. Uno no está ahí. Uno es un desconocido que se mueve de una manera que no reconoce como suya. Que habla con una voz que no suena como la suya. Que tiene un cuerpo que no responde a la idea que uno tiene de él. Uno es un extraño. Verse en un monitor es darse cuenta de todo lo que no conoces de ti y de lo mucho que eso te disgusta.

Si quisiera un efecto más dramático, podría engancharme como Toynbee. Conectarme a un monitor en directo y empezar a transmitir. Observar cómo la realidad se compone de monitores cada vez más pequeños, y que por más esfuerzo que hagas no puedes encontrar nada dentro de esas pantallas, sólo otro monitor que tampoco tiene nada adentro, y perder la razón al darme cuenta que ése es el significado de la vida. Olvidarme por completo del control de mi cuerpo.

Dejar que mis ojos sangren.

EL TIEMPO DE TRANSMISIÓN DE UN REPORTERO OCULAR ES PROPIEDAD DE LA COMPAÑÍA QUE FINANCIE SU OPERACIÓN. LA CLAUSULA 28 DEL CONTRATO STANDARD ESTABLECE QUE SEIS HORAS DE CADA DÍA DE UN REPORTERO SON PROPIEDAD DE DICHA COMPAÑÍA.

Atentado terrorista en una tienda departamental. Odio las tiendas departamentales. Casi todas están adornadas con monitores que aleatoriamente cambian de canales. Es fácil engancharse. Hay que tener cuidado. La policía apenas está llegando. Estoy a punto de transmitir, pero decido no avisar a la central de programación. Como siempre, busco una puerta de emergencia. Un gerente se dedica a tratar de quitarle las cosas de la tienda a los consumidores que están aprovechando la emergencia para ahorrarse unos cuantos pesos. El gerente está tan ocupado que ni cuenta se da cuando lo empujo. Se cae y varias personas salen rápidamente con las cosas que se están robando. Una viejita de 60 años lleva en sus manos un vestido rojo y sonríe amablemente cuando sale. Entro a la tienda y me voy escondiendo tras los anaqueles de ropa. Subo al tercer piso por las escaleras de emergencia, que están vacías. No sé si los terroristas están aquí adentro o si simplemente dejaron todo en manos de una bomba. Esquivo a varios agentes de la compañía privada de seguridad que cuidan la tienda. Todavía no quiero que me vean. Uno de ellos encuentra a un ladrón y él y su compañero lo patean en el piso. El tipo está sangrando y llorando. Todo el mundo trata de tomar ventaja en una situación de emergencia. Los dos agentes se van y dejan al consumidor ahí tirado. Bendito sea el capitalismo. Paso a la sección de dulces y el olor me marea. Nunca he entendido cómo es que alejan a las moscas de los departamentos de dulces. Oigo unas voces y me escondo. Empiezo a oír un zumbido y golpeo débilmente mi cabeza. Pero el sonido no viene de ahí. El zumbido está a mi derecha. Me arrastro hasta llegar a un cajón que abro cuidadosamente. Hay un aparato sofisticado, con un reloj que se apresura a llegar al cero en una cuenta regresiva. Tengo poco más de un minuto, así que salgo corriendo. Me olvido de transmitir y de cualquier otro detalle. Cuando siento que estoy a suficiente distancia, me doy la vuelta y aprieto un botón, está en verde. Veo que los dos agentes de seguridad se acercan a la sección de dulces. Volteo rápidamente la cabeza. Les voy a gritar que se alejen cuando escucho una voz en mi oreja. ¿Dónde chingados estás? Endereza la toma, muestra algo que podamos transmitir, ¿estás en la tienda? Corrijo la toma lentamente, enderezo mi cabeza en un paneo lento mientras veo cómo el indicador rojo se prende en mis ojos. Alcanzo a ver a los dos agentes de seguridad en la dulcería. Me obligo a no parpadear y la bomba explota. La flama es tan caliente y los colores tan espectaculares que por primera vez en mucho tiempo me olvido del indicador rojo que habita en mi cabeza. Calculé mal. La fuerza de la explosión me levanta y vuelo varios metros en el aire. No soy un cuerpo, soy una máquina que vuela por los aires, cuya única finalidad es grabar y grabar y grabar para que todo el mundo pueda ver lo que no les gustaría vivir. La ropa se incendia, los mostradores se deshacen, hay miles de objetos volando. Algunos me golpean, pero yo trato de mantener la toma lo más fija que se pueda. Todo en el nombre del entretenimiento.

Golpeo fuertemente contra una pared y trato de sostener mi cabeza para que pueda registrar el incendio.

Por primera vez me siento a gusto en una tienda departamental. Todo es llamas, todo es cenizas. Los vestidos de moda alimentan el fuego. Los perfumes lo hacen crecer. El espectáculo es inimitable. La civilización destruyéndose. Estoy en una tienda de departamentos, uno de los logros más gloriosos de la civilización. Veo un letrero que se empieza a quemar. El letrero dice: Feliz día del padre. Promesas, promesas...

Me levanto y me duele todo el cuerpo. Camino hacia la salida. Una voz en mi cabeza está gritando: ¿A dónde chingados crees que vas? Necesito tomas fijas, necesito que hables; cuéntale al mundo tu experiencia. No seas imbécil, no todos los días grabas una explosión, ¿a dónde crees que vas?

Y continúa así hasta que estoy a tres cuadras del atentado.

Hoy crucé una línea. No sé y no me importa si yo maté a los agentes de seguridad. Una cosa es hacer reportajes de cosas que pasan y otra es provocar que lo que pase sea un poco más espectacular.

¿Qué eran los agentes de seguridad? Eran elementos gráficos para que mis tomas fueran más agradables. Eran elementos miméticos que provocarían que la audiencia se pudiera identificar. Eran elementos dramáticos para hacer más interesante la historia que yo tenía que contar. Eran escenografía.

Hoy crucé una línea y no quiero pensar en nada. Todo el cuerpo me duele.

Situaciones como éstas me hacen pensar en la urgencia de mi suicidio. Por lo menos así podría decidir algo y no dejar que el destino me tome la delantera,. El suicidio es el acto más elaborado de la voluntad humana, es quitarle de las manos al mundo el manejo de tu destino.

Ayer estaba arreglando varios ksts de mis grabaciones. Me encontré con un programa de mis héroes de antaño. Los reporteros de intervención. Crazíes, como les dicen los medios extranjeros. Apreté el botón de play y me senté a verlos. Hay gente muy estúpida en este mundo, como un reportero que después de hacerse encarcelar empezó a insultar a los policías para que lo golpearan. Grabó todo. Las tomas son especialmente logradas, pues la mitad del tiempo está en el suelo, tratando de hacer contacto visual con los rostros de los policías que no hacen otra cosa más que golpearlo. Hay quienes lo consideran un héroe. Pero siempre que ves los rostros desfigurados de los policías golpeándolo, no puedes dejar de pensar en lo ridículo de la situación. El reportero está ahí porque decidió hacerlo. Bien hecho, amigo, mejorar los ratings de tu compañía. También vi la famosa operación de cabeza de Grayx, uno de los mártires del entretenimiento. El reportero, tratando de hacer un comentario sobre la despersonalización del cuerpo, aceptó someterse a una cirugía en la que iban a quitarle la cabeza, conectándola mediante cables especiales a su cuerpo. El tipo se la pasó narrando toda su operación, iba describiendo lo que sentía, mientras conectaban su cabeza a su cuerpo, sólo que con cables que permitían que estuviera a cinco metros de distancia. Esto es probablemente uno de los momentos más importantes de este siglo. Cuando acaba la operación uno puede ver en una toma subjetiva el cuerpo sobre el quirófano y cómo Grayx le ordena que se pare. El cuerpo se para y empieza a tropezarse, porque la cabeza que está mandando las instrucciones tiene una perspectiva extraña. El cuerpo avanza lentamente hasta la cabeza y la recoge la voltea para que los ojos (y la cámara) observen hacia la dirección en la que va caminando, y en estos momentos el espectador ya no sabe quién da las instrucciones, si el cuerpo o la cabeza. La toma en sus brazos como un bebé y se para enfrente de un espejo, donde se puede ver un cuerpo degollado sosteniendo la cabeza en sus brazos. La cabeza no parecía estar muy cómoda, pues estaba un poco inclinada y no había la suficiente coordinación como para ponerla derecha, así que todas estas tomas no mantienen un orden horizontal. Grayx está hablando de la desorientación, de las posibilidades que esta cirugía abre, de qué pasaría si en vez de cables se utilizaran controles remotos, de lo maravilloso que es el mundo moderno mientras sus brazos tratan de enderezar su cabeza y él voltea constantemente los ojos hacia atrás y hace muecas de esfuerzo., tratando de hacer que su cuerpo haga lo que él dice, pero sin poder controlarlo.

Este programa siempre me trae recuerdos curiosos. Yo tuve sexo por primera vez después de verlo con una amiga de prepa. Estábamos en su casa viendo la transmisión. No había nadie. Yo no sé cuánta gente habrá tenido relaciones sexuales después de la inauguración de la primera colonia lunar o cuando se transmitió el asesinato de Khadiff, el líder terrorista musulmán, o en cualquier otro punto clave en la historia de nuestro siglo que ha sido televisado, pero les puedo decir que es una experiencia inolvidable. El ver a un hombre con el cuerpo separado de su cabeza el mismo día que te haces consciente de cómo tu cuerpo se puede unir a otro cuerpo y convertirse en uno solo es algo que no se olvida fácilmente. Cada vez que lo veo tengo recuerdos agradables.

Grayx está ahora intemado en un asilo. Parece que la tecnología que estaba ayudando a desarrollar provoca un desequilibrio mental. Parece que un hombre necesita la unidad de su cuerpo para mantenerse cuerdo. Grayx perdió contacto con la realidad y dicen que ahora vive en un mundo imaginario. Tenía tanto dinero que construyó un medio ambiente virtual para conectarlo a su retina, y es lo único que le permite seguir vivo.

No he podido sentirme bien después de la explosión. Tengo fuertes dolores en la base del estómago. Ayer hablé para que depositaran el cheque en mi cuenta. Parece que no voy a tener problemas por lo de los agentes de seguridad. Hacer noticias con tu propio cuerpo, como lo hacen los crazies, es perfectamente legal, pero hacer noticias a expensas de los derechos de otros individuos puede provocar que te pases el resto de tu vida en una prisión.

Voy al baño y empiezo a orinar. Volteo a ver el agua y mis orines están llenos de sangre. Empiezo a escuchar voces al mismo tiempo que un botón verde se prende en mi retina.

Yo que tú iba inmediatamente a un doctor. Ese tinte rojo en tu orina no se ve nada saludable.

Déjame en paz.

No puedo, llevas dos días sin hacer nada absolutamente. Ya sabes como es esto de los contratos. Además, no seas malagradecido. Sólo hablaba para decirte que tu cheque ya está depositado. Quizá cuando veas tu saldo te pongas de mejor humor. Los ratings fueron realmente espectaculares.

Varias veces he bajado por los drenajes de la ciudad tratando de comprobar una de las leyendas urbanas más antiguas. Hay miles de rumores que hablan de que en las partes más profundas de las tuberías subterráneas hay comunidades humanas. Muchos dicen que son freaks, mutaciones. Que los párpados cubren eternamente sus ojos, que su piel es tan blanca que no soportan el sol ni las luces de las linternas que utilizan todos los que bajan a buscarlos. Una nueva raza, que ha crecido a partir de nuestros desechos.

Una sociedad que no utiliza los ojos. Que no se tiene que ver para reconocerse. Sus expectativas de comportamiento deben ser más extrañas. Se tienen que tocar, se tienen que escuchar. No tienen que parecerse a nada ni a nadie. Otro mundo, otros seres.

Siempre que bajo en mis excursiones utilizo unos anteojos infrarrojos y llevo linternas de muy baja intensidad. He bajado más de 10 veces y las 10 veces no he podido encontrar nada. Ni mutantes, ni freaks, ni una raza subterránea que ofrezca algo nuevo a la humanidad, algo diferente a lo que sale en la televisión.

Sólo estoy yo allá abajo.

Ayer en la noche mi brazo derecho empezó a convulsionarse. No podía hacer nada para detenerlo. Mis dedos se abrían y se cerraban como si estuvieran tratando de tomar algo, de aferrarse a algo.

Quizá prefiera una salida menos espectacular. Conseguir un tanque de gas, sellar una habitación y quedarme dormido...

NO SE PUEDE LOGRAR QUE EL SER HUMANO DEJE DE PARPADEAR, PERO SI SE PUEDE PROLONGAR EL INTERVALO DE TIEMPO ENTRE UN PARPADEO Y OTRO. LOS REPORTEROS ESTAN SUJETOS A EJERCICIOS PARA LOGRAR ESTE CONTROL. ADEMÁS, LA OPERACIÓN QUE SE REALIZA EN SUS OJOS ESTÁ PROGRAMADA PARA ESTIMULAR LAS GLÁNDULAS LACRIMALES Y QUE LOS OJOS NO SE SEQUEN TAN FÁCILMENTE, POR LO QUE LOS REPORTEROS PUEDEN PERMANECER CON LOS OJOS ABIERTOS MÁS QUE EL INDIVIDUO COMÚN Y CORRIENTE.

EN EL OJO HAY SENSORES QUE AL DETECTAR EL MOVIMIENTO EN EL MÚSCULO DE LOS PÁRPADOS QUEMAN LA ÚLTIMA IMAGEN QUE EL OJO HA VISTO, Y AL CAER EL PARPADO ESTA ES LA IMAGEN QUE SE TRASMITE. CUANDO EL PARPADO SE LEVANTA, LA GRABACIÓN CONTINUA. ESTE ERROR NECESARIO DEL FUNCIONAMIENTO DEL CUERPO HUMANO HA PROVOCADO QUE MICROSEGUNDOS DE MOMENTOS MEMORABLES EN LA HISTORIA DE LA TV EN VIVO SE HAYAN PERDIDO PARA SIEMPRE.

Una noticia más espectacular, un stunt más arriesgado. Siempre quieren algo más. Más drama, más emociones, más personas llorando enfrente de mi cámara, enfrente de mis ojos. No quiero pensar, no estoy hecho para pensar, sólo para transmitir. Pero en cada transmisión siento que hay algo que pierdo y que no volveré a recuperar. Lo único que escucho en mi cabeza es más, más, más.

También podría tomar todas las cosas a las que me une algún afecto, llenar una bolsa pequeña, acercarme a un drenaje y empezar a bajar, pero esta vez sin luces. Vagaría por días enteros, tendría que empezar a comer ratas e insectos, a beber el agua del drenaje. Quizá pasaría el resto de mi vida caminando por los túneles que forman un laberinto bajo esta ciudad, pero por lo menos estaría buscando algo. 0 quizás encontraría una nueva civilización. Aunque no me aceptaran, aunque me mataran por traer influencias externas, sería reconfortante saber que existen opciones en este mundo. Que hay alguien que tiene posibilidades que nosotros ya perdimos hace siglos. 0 quizá me aceptarían y podría vivir años y anos sm tener que preocuparme, haciendo tareas manuales, encontrando una nueva rutina. Ser lo que pienso que puedo ser y no lo que soy.

Quizás, quizás...

Éstas son las voces en mi cabeza:

Hay un incendio, ¿no quieres darte una vuelta? El fuego y los ratíngs son buenos amigos.

Robo a mano armada, un carro negro, sin placas, no saben el modelo, consigue unas tomas.

Éste es bueno, pleito entre amantes, ella estaba haciendo un pastel, le deshizo la cara con la batidora. El novio, un poco alterado, decidió que la iba a meter al horno en vez del pastel. Los vecinos avisaron, parece que no pasó a mayores. Buen material para comedia.

¿Quieres platicar? Es una noche lenta y no tengo nada que hacer, están retransmitiendo partidos de la temporada pasada.

Otro suicidio familiar. En el metro, una madre con sus tres hijos.

Y así continuamente.

Todo el mundo está en la TV. Cualquiera puede ser una estrella. Todo el mundo actúa y se prepara a diario porque puede que hoy encuentre una cámara que haga que todo el mundo se entere de lo agradable, guapo, simpático, atractivo, deseable, interesante, sensible y sencillo que es. Lo humano que es. Y todo el mundo ve a todas horas a muchas personas que están en las cámaras tratando de ser así. Así que esas personas deciden imitarlos. Y crean imitadores. Y el mundo es sólo aparentar que te pareces a alguien que estaba haciendo una imitación de otra persona. Todo el mundo vive a diario como si estuviera en un programa de TV. Ya no hay nada real. Todo está por verse, y lo que veremos es una repetición de lo que hemos visto antes. Estamos atrapados en un presente que no existe. Y si los que son transmitidos no existen, ¿qué pasa con los que transmitimos? Somos objetos, somos desechables. Por cada reportero que muere trabajando o que muere de SECLE, hay dos o tres niños estúpidos que piensan que ésa es la única manera de encontrar algo real, de vivir algo emocionante. Y todo vuelve a empezar.

Siempre trato de no platicar con los directores de programación. Normalmente son unos imbéciles. Su trabajo es fácil y nos utilizan como cámaras a control remoto. Normalmente ni siquiera les pregunto sus nombres. No tiene caso. A quién le interesa conocer más gente. No hay muchas cosas diferentes bajo este sol. Todo es una repetición, todo es una copia.

Sólo hay un director de programación que me conoce un poco más íntimamente. Su clave es Rud, no sé cómo se llama. Lo conocí (bueno, lo escuché) cuando tomaba. Lo que quiere decir que trataba de emborracharme hasta el punto en el que no tuviera que pensar, en el que no tuviera que desear. Quería que el alcohol me llenara de tal manera que yo no tuviera que tomar decisiones. De manera que cualquier decisión que tomara fuera culpa del alcohol y no de mí. Es que estaba borracho.

Extraño mucho el alcohol.

El alcohol y mi profesión no son buenos amigos. En mi cuerpo tengo equipo que es también propiedad de una corporación, así que me pueden demandar si daño voluntariamente la maquinaria. Además, no es raro que los directores de programación graben tus borracheras y luego las usen para extorsionarte. Incluso algunos las programan al aire. Una vez programaron a dos tipos que me estaban golpeando porque los había insultado. Me acuerdo que pensaba que lo único bueno era que mi cara no sale al aire; que pueden transmitir todo lo que hago, pero que nadie me ve, nadie puede reconocerme. El anonimato es un arma de dos filos.

Rud me dice el Desencantado, pues tampoco sabe mi nombre. Es más fácil conversar con alguien así. Te quitas de problemas, y también de compromisos. Bueno, resulta que este tipo estuvo oyendo uno de mis discursos de alcohol. Durante toda la noche estuvo escuchándome pacientemente. Quejándome, llorando, riendo. Caminé más de cinco kilómetros.

Lo único que hacía era pararme en licorerías y comprar otra botella más. Quería olvidarme de todo, así que cada vez la bebida era distinta. No quiero ni acordarme de todas las estupideces que dije. Si alguien tuviera un poco de sentido del humor podría llamar a esa noche Oda al padre, porque me la pasé hablando de él. Incluso hubo un buen rato en el que le pedí a Rud que actuara como si fuera mi padre y yo le reclamaba cosas, le gritaba y le escupía. Mi padre estaba dentro de mi cabeza. Llegó un momento en que empecé a golpear mi cabeza contra una pared. De eso no tengo memorias reales. Resulta que Rud reconoció la calle donde estaba y llamó a los paramédicos para que me llevaran a mi casa. Me tuvieron que dar ocho puntadas en la frente. Ni la cirugía moderna evitó que me quedara una cicatriz.

A los cinco días me llegó un paquete sin remitente. Había una tarjeta que decía Saludos, Rud. Ahí estaba la nota de los paramédicos. También había un videocassette. Rud grabó toda mi borrachera.

A veces, cuando tengo ganas de tomar, pongo el videocassette y lloro un poco. Así no hay manera que me engañe, todo está grabado, no puedo mentir. No hay ilusión, soy yo.

A veces, pero no siempre, logro sentirme mejor después de verlo.

Me gustaría subir al edificio donde hice mi primera transmisión. Acomodaría dos cámaras externas, una en long shot, otra en medium shot. Me acercaría al borde del edificio, dando la espalda a la calle para que las tomas fueran frontales, y apretaría el botón de mi muslo. Alguien me regalaría por pensar que las azoteas son noticia hasta que les llegara la señal de las otras cámaras y se dieran cuenta de lo que voy a hacer.

De pronto, una luz roja iluminaría mi mirada. Pensaría en varias cosas. Desearía que mi padre pudiera ver esto. Pero no sería importante, mucha gente lo vería desde la comodidad de sus casas. Es lo mismo. Soy hijo de todos.

Limpiaría mi garganta para transmitir algo de viva voz, pero me quedaría callado, ¿qué más se puede decir?, ¿qué puedo decir que no lo haya dicho alguien antes mejor que yo?

Miraría a las cámaras y después hacia el cielo, donde dicen que antes habitaban dioses que soltaban plagas entre la humanidad. En el cielo no encontraría nada.

El viento empezaría a soplar, y mis cabellos estorbarían a la cámara que está en mis ojos.

Daría un paso hacia atrás y empezaría a caer.

Y quizá, solamente quizá, me olvidaría del zumbido por primera vez.

Juan José Rojo

7 Opiniones:

Taker Says:
mié. sep. 30, 10:45:00 a.m.

Este si ya lo leí, está corto y chido, bueno, al menos a mi si me gustó.

Saludos!

ѕeяcн Says:
mié. sep. 30, 01:24:00 p.m.

Taker:

'Ora sí que este no lo he leido, sólo leí una parte mientras lo publicaba, así que confío en tu gusto literario. Jaja..

Saludos!

Taker Says:
mié. sep. 30, 01:30:00 p.m.

Uy... eso puede ser taaaaannn peligroso :S :( xD
jajajaja

ѕeяcн Says:
mié. sep. 30, 05:02:00 p.m.

Si es como tu 'gusto' musical, no lo dudo. Jojo.

Taker Says:
mié. sep. 30, 07:40:00 p.m.

¬¬

ѕeяcн Says:
mié. sep. 30, 07:52:00 p.m.

=D

rofagolu Says:
lun. nov. 23, 12:38:00 p.m.

jajajajaja, el search esta como mi compita de blog el dharoc suben posts que no han terminado de leer, jajajajaja! La verdad vi el video en el blog del Taker y estuvo bueno aunque intrigante y por eso segui el link hasta aquí, pero la verdad si es bastante largo y me limite a leer solo los primeros 3 parrafos, y los parrafos con mayuscula y creo que entendi un poco la historia, jejejeje!

Saludos search y taker.