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| 03 abril 2010 | |
Hace algunos meses me sucedió algo casi inaudito, bueno, quizás no tanto a mi.

Durante mi época universitaria conocí a Mary, quien nunca se cansó de decir que yo era uno de sus mejores amigos; así transcurrió el tiempo, terminamos la carrera dejamos de vernos unos meses, pero fue el destino quien se encargó y nos volvió a juntar, pero ahora en el área laboral.

Ella siempre dijo que sus papás tenían muchísimo dinero y que sus hermanos tenían Audis, Cadillacs, Jaguares, etc., pero que a ella no le gustaba ser tan ostentosa por eso traía un auto grande y viejo, del año 1987. Nunca conocí a sus papás ni a sus hermanos, mucho menos los autos de lujo y a mi nunca me importó indagar más de lo que me concernía.

Decía, su papá se encargaba de vender chiles secos, y que vendía toneladas -eso es lo que decía ella-, nunca supe dónde está la bodega que tanto decía, hasta que un día, tras la insistencia de un compañero de trabajo en demostrar la veracidad y existencia del negocio, ella llevó playeras con el nombre del negocio para regalárnoslas.

Ella seguía diciendo que yo era de sus mejores amigos, después de 7 años de conocernos, hasta ese entonces, -por estas fechas serían por ahí de 11 años-.

Terminó nuestro contrato laboral y cada quien se fue por su camino, aún así, ella llegó a venir unas cuantas veces a mi casa, además de tener comunicación por el messenger, pues, al no ser ostentosa, tampoco usaba celular -como si usarlo fuera sinónimo de presunción-.

Ella, en algunas de esas pláticas me comentaba cómo es que se había encontrado al amor de su vida, quien se la había llevado a San Diego, California. Que batallaba mucho con el inglés, pero no le importaba.

Me contó con felicidad que estaba embarazada, que esta muy ilusionada y no podía esperar. Meses después, el cuadro cambió y todo era tristeza, no quiso comentar sobre el tema, sólo que estaba destrozada.

Entonces sucedió lo que comenté al principio del post.

Un día, la vi iniciar sesión en el msn, la saludé y la felicité, pues un par de días atrás había sido su cumpleaños, su reacción fue decirme:

¿Quién eres?

Olvídalo, no creí que fueras del tipo de personas que desconoce a los que llaman, 'amigos' -contesté-.

Me contestó con cierto tono de molestia, 'es que tuve un accidente muy grave y hay muchas cosas que no recuerdo'

Ok, Mary -respondí-, ahí la vemos. Y puse mi msn en offline y vi cómo ella hacía lo mismo.

Hoy es día que sigo sin entender, cómo es posible que olvides a quien llamaste amigo por 11 años, y recuerdes la contraseña de la mensajería instántanea.

Hace tiempo dejé de creer sus palabras.

Cheers!




1 Opiniones:

Martha (Mish) Says:
mar. abr. 06, 12:06:00 a.m.

Pues que lástima que las amistades se acaben así...me recuerda cuando ya sabes quien, me desconoció...como si nos hubieramos dejado de ver cuanto teníamos 5 años...¬¬

Lo bueno es que eso no quedó en ti...es su problema..

Saluditos!