La Princesa Bipolar

| 26 agosto 2008 | |
El cuento que estoy por redactarles es sobre una Princesa; Princesa con serios transtronos mentales. El TAB. Mejor conocido como el Trastorno Afectivo Bipolar, para cuestiones del cuento y darle un mayor dramatismo, lo llamaremos en su modo arcáico: psicosis maníaco-depresiva

a Pricesa Bipolar era una hija de... de... de los Reyes de una pequeña Ciudad llamada L'eau-chaude, ubicada al centro de un rico País en recursos naturales, que jamás se han sabido aprovechar, dicho País tenía sus fronteras al norte con el Reino de los Présomptueux, raza que se creía los salvadores y guardianes del Mundo. 14°38′ N 90°33′ O y 17°15′N 88°46′O eran sus otras fronteras, éstas al sur.

Los Reyes de L'eau-chaude contaban con un negocio familiar, que a lo largo de más de treinta años, se había hecho de fama dentro de la localidad. Ahí, los Reyes pasaban la mayor parte del día; además de la Princesa Bipolar, dos de los sobrinos de los Reyes Adonis y Mercurio; este último junto con Hércules desarrollaban el papel de lacayos de menor rango.

Un día, digamos, el 26 de Agosto del 2008, la Princesa Bipolar fiel a su costumbre, llegó a su bureau ignorando a cuanto plebeyo aparecía en el camino en que sus delicados pies planos caminaban.

Lo primero en hacer, como su rutina lo indicaba, fue oprimir aquel botón de aquella caja obscura, que tras ingresar ciertos caracteres codificados, la conectaban en una red mundial virtual donde podía estar en contacto con aquellos que contaban con la dicha de ser elegidos de aparecer en su lista. Ya fuera para establecer comunicación, con su hermano el Príncipe de Singapour o para intercambiar impresiones sobre el livret que la Princesa Bipolar escribía durante las horas de trabajo.

Entablaba conversación auditiva-oral con alguien que parece que comparte sus mismos gustos, se le veía feliz, sonreía y soltaba una que otra carcajada, parece que es sobre su obra de teatro infantil.

Después, se dió el tiempo para seleccionar las chansons que la acompañarían durante las cuatro horas de exhaustivo... trabajo. Luego, acompañada de melodiosas notas, se dispuso a leer aquellas páginas de aquella red virtual que visita cuasi religiosamente. También tuvo tiempo para realizar unas cuantas actividades relacionadas con el negocio familar.

Todo transcurría con el mismo ritmo monotono de los días anteriores, los lacayos realizaban sus actividades y tertulias ocasionales.

Eran las doce con veitisiete de aquél día 26, cuando la Reina tuvo la siguiente conversación con ella, la Princesa Bipolar:

- Hija, ¿podrías hacerme el favor de ir al banco y cambiar este documento por dinero?
- -En tono molesto- No madre, lo siento, tengo que declinar tu petición, no puedo. [para que el vulgo entienda, ¡Achis, no!, ¿yo por qué?]
- Muy bien. Lacayo Hércules, ¿puedes ir al banco?
- [¬¬] Sí su Majestad [Vulgo, lea aquí ¿pos ya que?, la pinche princesita no quiso]

Un lapso después su padre, el Rey, se encamina hacia ella, le pide por favor haga una transferecia a través de aquella máquina, una vez más, pero ahora con tono algo incómo responde de manera negativa.

- Lo haré después Padre, mañana será mejor día [sí, sí lo hago, pero mañana que tenga más tiempo de hacerlo {sic}]

El clima cambia, tal cual lo hace el caracter de la Princesa Bipolar, pues recibe comunicación a través de aquel diminuto y rectangular aparato inalámbro, lo lleva a su oido, una vez más parece entusiasmada. Dice que sí, que con gusto irá a ver aquel cartel que días atrás mandó hacer.

Los lacayos Mercurio y Hércules salen a realizar las encomiendas de los Reyes en aquel cheval de metálica armadura pintada en color arena, el día estaba en tono gris, como el caracter de la Princesa Bipolar.

Son las tres de la tarde con tres minutos, y los criados regresan a la Agence de voyages, sólo una hora y tres minutos después de su turno, sólo han perdido una hora de las dos que tienen de descando, pero son los laquais, a quién le ha de importar, al fin y al cabo ya se pueden ir a comer.

Una hora después, el lacayo Hércules regresa a sus actividades, once minutos después, y para su sorpresa, sus Majestés entran, incluida la Princesa Bipolar, con buen semblante, pero éste cambia en un instante, parece que no le gusta una noticia que le da su Padre, el Rey. Dragones son sus ojos, el blancuzco de su piel se torna rouge, rápidamente su cœur lleva sangre ardiendo por sus venas, indiferencia es el castigo que su padre recibe.

Aquel aprato inalámbrico parece ser milagroso, siempre que emite aquel sonido ella esboza una sonrisa en su enfurecido rostro, pide información a través de él, mientras, sus ojos han dejado de ser dragones para darle lugar a un escenario parecido al sol brillando después de una fuerte lluvia.

Minutos después, se arregla su cabellera, no puede ocultar esa máscara de felicidad, se retira, sin mirar a nadie, sin decir nada, como siempre, no es de extrañar. El lacayo Hércules, sólo espera que alguna déité griega conspire junto con el cosmos para que la bipolaridad no sea sinónimo del nombre de aquella princesa.



4 Opiniones:

Mish Says:
mié. ago. 27, 12:26:00 a.m.

¬¬ Si, wow!!!! :) me gustó tu cuentitoooooooo! jajajaa que risa...yo sé quien es cada personajeee...leros leros...:P

Jajajaja me gustó..quiero más!

saluditos!

Ah la imagen de la princesa me gustó también!

Taker Says:
mié. ago. 27, 08:35:00 a.m.

jajaja de poca madre el cuento... me gustó.

Ahora, creo saber tambien quien es quien jajaja que risa... bueno, no debe ser tan divertido pero lo redactaste bien chido.

Saludos!

Zosesbnv Says:
mié. ago. 27, 11:54:00 a.m.

Esta muy bueno el cuento, aunque creo me pierdo algo..
Bueno,. Saludos!!

PoYo ت Says:
mié. ago. 27, 01:24:00 p.m.

si, me gustó la lectura, pero no la veo tan bipolar como me lo esperaba..

la imagen de la princesa está re kiuuu


xoxo

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